Martes, 05 de abril de 2005

TRAGADOS POR LOS REALITYS

Es un art?culo largo, pero creo que es muy interesante

Publicado en El Magazine de El Mundo del domingo 3/4/05




Tragados por los ?reality shows?

En s?lo cinco a?os, la telerrealidad ha pasado de ser un fen?meno sociol?gico a convertirse en un formato televisivo asentado. Proporciona audiencias millonarias, contenidos baratos y nuevos famosos de saldo. S?lo en Espa?a se han puesto en marcha unos 20 ?reality shows?, desde ?Gran Hermano? a ?La casa de tu vida?, por los que han pasado casi 400 concursantes. Algunos siguen trabajando en la far?ndula, pero la mayor?a han sido arrollados, sin piedad, por una fama ef?mera. La tele devor? a ??igo, Susana, Rafa, Carol o Enrique. Como otros ?famosos-kleneex?, tuvieron que enfrentarse a la dura realidad.

Por Juan Carlos Rodr?guez. Fotograf?as de Luis Davilla

Noche de preestreno en el Teatro Gran V?a de Madrid. La Cubana presenta su ?ltimo montaje teatral: Mam?, quiero ser famoso, una parodia sobre la obsesi?n de muchas personas an?nimas por alcanzar la fama a toda costa ?al margen del esfuerzo personal o art?stico? y de la forma m?s eficaz: saliendo en televisi?n. Entre el p?blico VIP hay un joven de aspecto corriente ?melena lacia, perilla, t?mida sonrisa de seminarista?, pero ligeramente reconocible por el telespectador medio. Hace dos a?os alcanz? cierta notoriedad con motivo de su participaci?n en Gran Hermano (fue finalista de la cuarta edici?n), el reality show que, en la temporada 1999-2000, inaugur? el fen?meno de la telerrealidad en Espa?a. El nombre que figura en su tarjeta de visita, Rafael L?pez Ledo (1), despistar?a a m?s de uno. Porque en la calle se le conoce simplemente como Rafa, el concursante de GH que aparc? su carrera de cura tentado por las mieles del famoseo. ?Quer?a ser sacerdote a toda costa, pero mi paso por el programa me ha destrozado la vida?, confiesa este joven de 27 a?os en referencia a los ?efectos colaterales? del concurso de Telecinco. La imagen distorsionada que se ofreci? sobre su estancia en la casa transparente de Guadalix de la Sierra, donde convivi? con otros inquilinos durante tres meses, unido a lo que ?l considera una ?bestial campa?a de outing? (le vendieron como ?el cura gay de la tele?) provocaron que a mediados del a?o pasado cayera en una ?depresi?n de caballo?. Hoy, la tele que lo pari? apenas se interesa por ?l. Ha pasado a engrosar la cada vez m?s nutrida lista de famosos-kleenex. Famosos de usar y tirar.

El virus de la telerrealidad ha contagiado a la mayor?a de las cadenas espa?olas (sobre todo a Telecinco, que el pasado mes de enero destin? un 36% del tiempo de su emisi?n a incluir contenidos de telerrealidad, frente al 17% de Antena 3, seg?n GECA, una consultora de estudios audiovisuales). Adem?s de audiencias millonarias, el espect?culo de la ?vida en directo? proporciona contenidos baratos que nutren a varios programas en todas las franjas horarias, as? como nuevos personajes a precio de saldo dispuestos a fingir amores y rupturas, dejarse insultar o pegar gritos para atraer el zapping colectivo. S?lo en estos cinco ?ltimos a?os, productoras como Zeppelin Tv, Gestmusic-Endemol o Globomedia han puesto en marcha en Espa?a 19 formatos diferentes: desde Gran Hermano a Pr?stame tu vida pasando por Operaci?n Triunfo, El Bus, Confianza Ciega, Supervivientes o La casa de tu vida, en los cuales han participado m?s de 400 concursantes. J?venes, fotog?nicos, narcisistas y desinhibidos, la mayor?a conciben el reality como una plataforma de ?xito social. M?s que ganar el premio millonario buscan triunfar en la vida; ser ?alguien?. Si a?adimos los familiares y amigos que les apoyan desde el plat?, la cifra supera el millar de personas. Nunca la tele engendr? tantos nuevos famosos. Y nunca ?stos ?salvo raras excepciones? duraron tan poco.

Riesgos. ?Qu? riesgo representa para los participantes, e incluso para los telespectadores, este tipo de programas? ?El telespectador corre el riesgo de embrutecerse, si no lo est? ya, pero tambi?n tiene la posibilidad de no ver estos programas. Por el contrario, para los participantes, existe un riesgo potencial?, explica la soci?loga francesa Dominique Mehl, autora de La televisi?n de la intimidad. ?En efecto, salir de esta manera del anonimato para exponerse a las candilejas durante varias semanas sin estar preparados para una carrera p?blica, y luego ser tirados, como ocurre en casi todos los casos, representa un riesgo, agravado en la medida en que estos j?venes casi adultos est?n en una situaci?n de fragilidad o de precariedad psicol?gica, social o profesional?. No obstante, concluye Mehl, ?los participantes tambi?n pueden guardar buenos recuerdos de esta experiencia y sacarle partido con vistas a una reconversi?n profesional. Si la l?gica del mercado gu?a a los difusores, tambi?n gu?a a los candidatos?.

?De fr?giles, nada?, replica Pilar Blasco, directora de contenidos de Zeppelin Tv y productora ejecutiva de programas como Gran Hermano y La casa de tu vida: ?Nuestro equipo psicol?gico y de casting busca personalidades capaces de afrontar una experiencia voluntaria de aislamiento durante un tiempo determinado. Y desde luego, les ofrecemos ayuda y apoyo psicol?gico antes, durante y despu?s del programa en el caso de que lo necesiten. Somos conscientes de que, antes que personajes televisivos, son personas y nos preocupamos por ellos durante todo el proceso?. Rafa lo duda: ?Yo no he vuelto a saber de mi psic?logo. Qu? menos que una llamada. Nos sentimos objetos?. A pesar de todo, defiende ?a muerte? su paso por el programa. En s?lo una semana, al cabo de una maratoniana turn? que incluy? entrevista pactada en la revista Qu? me dices y comparecencias en Cr?nicas Marcianas, Salsa rosa o A tu lado, se embols? unos 60.000 euros. Con esta cantidad, m?s los bolos, pudo comprarse una casa. ?Pero las cosas nunca vuelven a ser iguales?, se lamenta. ?A veces, la gente se mofa de m? o me llama maric?n en plena calle. Los de Gran Hermano somos los nuevos payasos de la tele?.

No le resulta f?cil librarse del estigma, una cruz que tambi?n han padecido sus padres: ?Cuando decid? dejar todo esto me matricul? en la Facultad de Dise?o, pero un d?a encend? el ordenador de la clase y vi la palabra gay en el salvapantallas. Me fui llorando y no volv? nunca m?s?. Aunque ahora trabaja en una empresa de fotograf?as a?reas ?a su jefe no debi? importarle que saliera desnudo en Intervi?? confiesa que se meter?a ?de cabeza? en Gran Hermano VIP. ?Y despu?s me dejar?a insultar en Cr?nicas Marcianas. S? de qu? va esta historia y ya he aprendido a controlar la situaci?n?. Consciente de su papel de t?tere, recientemente acept? ser rescatado del olvido en A tu lado (programa de Telecinco que dedica m?s de la mitad de su programaci?n a contenidos de telerrealidad) a cambio de un reportaje amable. Recibi? la ?visita sorpresa? de su madre y de su madrina y, como guinda del f?tido pastel se reconcili? con Kiko Hern?ndez, prototipo de ex concursante sin escr?pulos que se ha hecho un hueco en la tele ejerciendo de tertuliano carro?ero. A?da N?zar es su alumna m?s aventajada. ?Uno de los d?as m?s felices de mi vida fue ver en la escaleta de la gala de GH: ?A?da, 12 minutos?. Abrac? a mi hermano y le dije que no parar?a hasta tener mi propio programa?. Enferma de fama, tiene su propio p?lpito cat?dico en una tele local: A?da y punto. Su consultorio suele derivar en insultadero.

Simbiosis. La interactividad con el p?blico es una de las principales se?as de identidad de los reality shows. Pero ?los concursantes de este tipo de programas asumen que su continuidad en ellos depende de su capacidad para intuir y satisfacer las volubles demandas de los telespectadores. De este modo, al delegar en la audiencia la potestad de su eliminaci?n, se promueve una ilimitada violaci?n de la intimidad del concursante: es lo m?s parecido a la voladura controlada de un edificio que deja al descubierto su esqueleto antes de reducirlo a escombros?, explica Enrique Castell?, vicedecano de la Facultad de Comunicaci?n de Santiago de Compostela y autor del informe El espect?culo de lo real en el texto televisivo. ?Lo de menos es si alcanza el ?xito o no, puesto que en ambos casos habr?a renunciado a su derecho a la intimidad y, por tanto, a comparecer en lo sucesivo como ciudadano en el espacio p?blico?.

Nico, de 34 a?os, el concursante italiano de Gran Hermano 5, que se declara ?asqueado de este mundillo? pese a las puertas profesionales que se le han abierto ?hace bolos, es propietario de un local de copas en Valencia, una tienda de ropa y una empresa inmobiliaria en Tenerife? advierte sobre los peligros de una fama ef?mera dif?cil de digerir: ?Al salir nos vemos envueltos en una nube. Es como si nos elevaran hasta la ?ltima planta de un rascacielos. El ascenso es vertiginoso, pero unos vamos bajando de planta en planta y otros de golpe. El 50% desaparece del mapa, y muchos quedan tocados?.

Durante la elaboraci?n del reportaje, este periodista pudo constatar casos alarmantes. Casos como el de J., que despilfarr? el dinero que gan? en el concurso, se enganch? a la coca?na en las noches de bolos, acaba de salir de un centro de desintoxicaci?n y a?n recibe amenazas por moroso. O como el de B., reconvertida en prostituta de lujo para seguir manteniendo su nuevo tren de vida. O como el de N., tentado con un puesto en la tele a cambio de favores sexuales. O como el de M?nica ?la virgen?, concursante de La casa de tu vida, que ha decidido exiliarse con su novio a Castell?n para comenzar una nueva vida lejos de los focos, despu?s de ser insultada y literalmente lapidada por sus vecinos de Reus, jueces implacables de su conducta dentro y fuera de la casa. M?nica es licenciada en Magisterio, pero no consigue trabajo como maestra de Primaria. ?Una madre rechaz? que le diera clases particulares a su hijo cuando me identifiqu?. Y a mis padres les hacen la vida imposible en Palencia?, asegura la virginal hija de Rufino. Su padre salt? a la fama como tertuliano ultracat?lico y desapareci? tras ser explotado como freak televisivo. A pesar de la popularidad o el beneficio econ?mico que reporta el paso por un reality, muchos personajillos han acabado en la consulta del psic?logo o enganchados a los antidepresivos.

Sin embargo, la mayor?a de los concursantes consultados no se sienten v?ctimas. ?Somos marionetas, pero nos interesa. Eso s?, mantenerse en este circo crea mucha ansiedad y tensi?n. La fama es una droga?, reflexiona Ania, concursante de GH 1 y aspirante a actriz. ?V?ctimas son los que quieren llegar a ser algo y no lo consiguen, o se quedan a medio camino?, a?ade un directivo del medio que prefiere no identificarse. ?La tele devora a sus propios hijos; no puede contratar a todos los que participan en estos concursos, por lo que se ha convertido en una factor?a de mu?ecos rotos?.

Seg?n Jos? Mar?a Mainat, director de la productora Gestmusic-Endemol, que prepara el regreso de La Granja y de OT 4, (Zeppelin contraataca con La casa de tu vida 2) ?la telerrealidad no es culpable de nada. Los efectos de la fama ef?mera tambi?n los sufren cantantes y futbolistas. Si el concursante acepta que se capte parte de su intimidad, es su problema. Esto es un juego televisivo, y ellos lo aprovechan para estar un a?o en la palestra?. Para el asturiano Iv?n Armesto, finalista de la primera edici?n de GH, ?son los propios concursantes, los que pueden llegar a hacerse da?o a s? mismos. Al verse fuera del circuito, algunos caen en la rueda de los insultos y las traiciones, convirti?ndose en v?ctimas de los m?s avezados?. ?l se puede considerar afortunado: trabaj? cuatro a?os como tertuliano en D?a a d?a y hoy dirige una agencia de modelos en Gij?n.

Su ex compa?ero ??igo Gonz?lez (2) no ha necesitado terapia psicol?gica, pero confiesa que al salir de GH 1 se emborrach? de fama. ?I?igo es el guarro, el vago, el tonto, el del 65 de cociente intelectual?, se define como personaje televisivo este estudiante de Periodismo de 27 a?os, que est? a punto de graduarse y en realidad no tiene nada que ver con este estereotipo. Antes de presentarse al casting estudiaba Filolog?a inglesa y so?aba con asistir como p?blico a Cr?nicas marcianas. Tras participar en Gran Hermano VIP (modalidad de reality protagonizado por personajes famosos: ?l ya lo era), Javier Sard? le contrat? para protagonizar n?meros c?micos. ?En Cr?nicas me lo pasaba bien disfraz?ndome, pero no sab?a si estaba haciendo el rid?culo, nadie me orientaba. He llorado muchas veces a solas en la habitaci?n del hotel; me ve?a en el espejo disfrazado de mamarracho y sent?a verg?enza de m? mismo?, relata con desarmante sinceridad.

Manejados. A los cinco meses se le acab? el contrato y no le renovaron. ?Todos los concursantes somos t?teres. Utilizan la chispa que tienes y cuando la agotas te largan?, explica el autor de Borracho de fama, el libro donde relata su experiencia en primera persona. Se lo edit? gratuitamente Zeppelin Tv, la productora de GH, y a?n no ha recibido ni un duro. Cuando le invitaron a TNT para presentarlo, un colaborador se lo tir? a la cara grit?ndole que era una mierda. ?Fue lo m?s denigrante que me ha ocurrido en la vida?. Los comentarios que recib?a en la calle, aunque dolorosos, le hicieron reflexionar: ?Si me quer?a dedicar al periodismo no pod?a seguir haciendo el payaso?. Aunque hizo pr?cticas en un diario de Ceuta, su ciudad natal, no super? las pruebas para corrector de El Mundo, ni le admitieron en una agencia de prensa rosa cuando el entrevistador puso cara a su curr?culo.


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Hace tiempo que a Enrique Anaut (3) no le persigue nadie. Apenas le piden aut?grafos. Nadie se gira al verle pasear por el parque del Retiro con su guitarra a cuestas. No es David Bisbal, el verdadero triunfador de la primera edici?n de Operaci?n Triunfo, sino uno de los ex concursantes de OT 2. Fue el tercero en ser expulsado de la academia y el primero en desvincularse del programa. Tras resultar elegido entre 80.000 aspirantes (en la primera edici?n s?lo se presentaron 5.000), las expectativas de este ex corista de Tamara eran enormes. ?Pero trabajaba m?s antes que despu?s del concurso?, asegura el triunfito pamplon?s de 29 a?os. Mantiene que el programa se recre? en su car?cter reivindicativo (cr?ticas al jurado incluidas), lo que, unido a la campa?a en su contra en Cr?nicas marcianas, aceler? su expulsi?n. Como no lleg? a vender 200.000 copias de su sencillo, condici?n de la discogr?fica Vale Music para grabar disco, vio frustrada su carrera de cantante. Lo duro fue asimilar que otros compa?eros s? lo grabaran sin haber alcanzado esa cifra. ?El programa que me iba a cambiar la vida s?lo me catapult? a mis or?genes. Tamara, la de los boleros, se acord? de m?, pero yo iba a empezar la gira de OT y no me ve?a de secundario?. Abducido por la dura realidad, estos dos a?os los ha dedicado a componer y dise?ar ropa. Empe?ado en grabar un disco, reivindica su derecho a buscarse la vida. ?Hasta ahora he ido tirando con los nueve millones de pesetas que gan? en el concurso. Al menos ahora tengo manager?. Eso s?, nunca se meter?a en Gran Hermano VIP como ha hecho el cantautor Tontxu para vender discos. ?Si acaso, participar?a en Aventura en ?frica?.

Su colega Jos? Manuel Soto, con 15 discos a sus espaldas, particip? en La selva de los famosos para promocionar el ?ltimo trabajo. Result? finalista, pero s?lo vendi? 30.000 copias. ?Creo que mi participaci?n no influy? en las ventas del disco, pero s? tuve m?s galas. Y me volvieron a contratar como conductor del programa Caminos de Andaluc?a?.

El hecho de que muchos concursantes se hayan quedado en la cuneta es propio de una sociedad capitalista, opina el fil?sofo Gustavo Bueno, autor del ensayo Telebasura y democracia. ?Yo no los har?a objeto de compasi?n. He conocido aspirantes a notarios que est?n vendiendo bocadillos; algo nada degradante, pero s? para sus expectativas?. Defensor del primer GH como experimento sociol?gico, Bueno considera que la telerrealidad ha ido degenerando en todos los ?rdenes: ?Los primeros concursantes no sospechaban el eco que iban a tener, pero los segundos sab?an lat?n y los terceros, chino. Eran totalmente responsables de lo que hac?an?.

?Se han profesionalizado, saben que si son m?s o menos pol?micos van a participar en determinados programas?, a?ade Jorge Javier V?zquez, presentador de Aqu? hay tomate y comentarista de Gran Hermano VIP. El morbo vende. Cuantos m?s bizarros sean los concursantes, mejor. Legionarias, transexuales, strippers, parejas de gays sobrados de pluma... ?Hemos pasado de la telerrealidad a la telerraridad?, dice el periodista Juan Ram?n Lucas, que present? Estudio de Actores y el debate de Confianza Ciega. En su opini?n, ?la mayor?a de los concursantes tiene su momento de gloria, pero la tele deglute en poco tiempo si su entidad como figura es aparecer ense?ando el culo o gritando?. Confianza ciega, el reality que pon?a a prueba la fidelidad de tres parejas de novios, tuvo un share medio del 22,5%. Israel y Carol ?jo, t?a?(4) demostraron confianza mutua y ganaron el concurso. Han pasado tres a?os. ?Al salir te ofrecen de todo; es un mundo muy atractivo. Pero quer?amos volver a ser la pareja de novios de siempre y retomar nuestros estudios de Inform?tica. Aunque aceptamos algunos bolos tambi?n rechazamos algunos montajes o intervenciones en programas de cotilleo que pon?an en peligro nuestra intimidad?, explican los fieles tortolitos de Le?n, que acabaron la carrera de Inform?tica y hoy trabajan en sendas empresas de telecomunicaciones.

Entre los ex concursantes que no han visto satisfechas sus expectativas est? Susana Dom?nguez (5). Los 15 d?as que pas? confinada junto a su novio en La casa de tu vida no han cambiado la vida de esta orensana de 26 a?os. O lo han hecho para peor. ?Cuando me llamaron yo pasaba por un mal momento. Acababa de cerrar un negocio de hosteler?a y estaba con las maletas en la calle tras enfadarme con mi novio, Carlos Men?ndez. Mis agentes de Telegenia (empresa de Zeppelin que representa a los concursantes) me dijeron que era guapa y avispada, que podr?a trabajar en una serie de Galicia. Pero despu?s de salir por la tele, a los que nos ponen de malos lo pasamos mal y nos cuesta encontrar trabajo?, explica Susana, que sigue en paro. En su primera comparecencia en plat? tras el reality, su cu?ada le llam? ?zorra?. ?vidos de morbo, varios programas fomentaron el enfrentamiento familiar. ?Mi novio empez? a soltar barbaridades para seguir en la tele. Sali? diciendo que hab?a hecho un tr?o conmigo y con mi madre. Me volvieron loca?. Por desgracia, Carlos Men?ndez vio truncada su prometedora carrera de famoso-kleneex. Falleci? de madrugada en accidente de tr?fico cuando viajaba junto a su madre en direcci?n a Madrid para intervenir en A tu lado. Como homenaje p?stumo, el programa le dedic? un emocionado reportaje. La audiencia, por las nubes.




El ?boom? de un fen?meno global


* En todo el mundo se emiten alrededor de 100 reality shows. Cada vez m?s extremos e imaginativos. * En Gran Breta?a, ?Guant?namo Guidebook? reproduce las condiciones de aislamiento y tortura de la base militar de Guant?namo.* En Alemania, los concursantes de ?Big Brother Forever? (Gran Hermano para siempre) vivir?n, se enamorar?n, parir?n y morir?n en un pueblo artificial de 4.000 m2.* En EEUU, donde se emiten 30 formatos de telerrealidad de forma simult?nea, la propuesta de reproducir la ejecuci?n de Bin Laden ?tras ser juzgado, encontrado culpable y condenado a muerte? contar?a, seg?n una encuesta, con el apoyo del 20% de los telespectadores.* En Espa?a las cadenas siguen apostando por formatos exitosos: vuelven OT, La casa de tu vida y La Granja. * Seg?n Susana Ortega, directora de investigaci?n de la consultora GECA, el espectador medio seducido por los programas de telerrealidad posee un perfil acentuadamente femenino, algo juvenil (13 a 24 a?os) y marcadamente adulto (de 24 a 45 a?os), de clase social media y perteneciente a h?bitats urbanos de 50.000 a 200.000 habitantes.
Publicado por martarous @ 13:18 | 0 Comentarios | Enviar

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